El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Tendencias » El Correo 2

Lecturas recomendadas

13.08.2017 
A- A+

La Suecia negra: seguimos premiando...
seguimos premiando, seguimos regalando, que diría la maravillosa gente de la tómbola El Trébol, que acudía al San Froilán lucense todos los años, y que acababa en aquél famosísimo mantra: “Tómbola El Trébol, ar servisio de tós los lusensein...” Pues les cuento. Que la literatura nórdica se ha adueñado del policíaco más salvaje, como les llevamos diciendo desde hace unas semanas. Que, una vez digerido (¿o no? ¿les queda por leer algo suyo? ¡¡¡pues no pierdan el tiempo...!!!) al maravilloso Henning Mankell y a su comisario Wallander, y una vez degustado el simpar Stieg Larsson y su famosísima serie Millennium (por cierto: les contaré que uno conoció, en una ocasión bien curiosa que algún día les contaré, a este autor singular, y todo ello años antes de que fuera famoso), el resto de lo que nos está llegando de lo más negro del crimen impreso, sigue viniendo del Norte, allá donde bailan unas curiosas luces multicolores en noches mágicas. Ahora le toca e turno a Viveca Sten, la guapísima narradora procedente de la isla de Sandhamn, en donde transcurre este Círculos cerrados, editado por Maeva. Una joya incandescente, créanlo... 

La nueva aventura de la doctora kay scarpetta, la forense que nos hizo más fácil ver la sangre
Kay Scarpetta es un verdadero fenómeno. De los que marcan en la vida, con mojones ensangrentedos, eso sí, un antes y un después. Y no. No es una famosa escritora. Es, simplemente, uno de los personajes mejor diseñados, mejor perfilados, de los tiempos modernos. Su autora es la formidable y nunca bien ponderada Patricia Cornwell, una narradora –esta sí– con pulso de cirujano, y que, créanlo o no, han podido ver muchísimas veces en la tele. ¿Y dónde, en qué programa?, me dirán ustedes. Pues en un montón de series. Resulta que es una señora muy mediática, enormemente salada, de esas que se lleva magníficamente bien con todo el mundo. Y, como no podía ser menos, ha tentado siempre a los productores televisivos. Éstos la invitan con harta frecuencia a hacer cameos. Uno ha podido verla, al menos en tres de las muy famosas. En Mentes Criminales, por ejemplo, dando una conferencia al lado del joven analista monstruíto Spencer Reid, interpretado por el exmodelo Matthew Gray Gubler. O en CSI Las Vegas, tomándose una copa. O incluso, de vez en cuando, en la famosa partida de cartas entre escritores de verdad, y que sólo tiene a uno falso (en la realidad), llamado Richard Castle. Cuando aparece una mujer en la timba, esa es la amiga Patricia. Pues bien. Los seguidores de esta maravillosa señora somos (me incluyo, incluso si les apetece, como fan número 1) legión. Pero, ¿por qué? ¿qué tiene de particular la sangrienta Kay? Pues ni más ni menos que el espíritu curioso y analítico de algunos personajes proverbiales del pasado, empezando por la sobrehumana Miss Marple. En un capítulo de sus aventuras, hay un personaje que la ve pasar, y le comenta a un contertulio:  “Tiene el mejor disfraz que existe: el de ancianita entrañable”. Ese golpe de efecto por parte de Agatha Christie es realmente magistral. Pues la Scarpetta, en este buenísimo volumen (siempre lo son: buenísimos) llamado La marca de la sangre (en B), tiene que lidiar con la sospecha de asesinato que acaba de recaer en un miembro de su familia. Increíble, como siempre...

Bandi: testimonios de la corea negra  
He aquí una historia repetida hasta la saciedad. La de un heroico escritor perseguido hasta el catre por las fuerzas políticas dominantes en su país en un período determinado. ¿Verdad que les suena? Bien. En la Península Ibérica, la situación se ha mantenido en ese mundo durante demasiadas décadas. Uno, por ser de otra onda, política, filosófica, sexual, humana, o lo que coño fuera, era vetado a todos los efectos, y tenía que publicar, si es que, por casualidad, tenía algo que decir, o bien clandestinamente, o bien en el extranjero. No hace falta especificar quiénes pasaron por esa especie de prueba de fuego vital en Galicia, por ejemplo. En el caso que nos ocupa, la empanada se ha cocido en Corea. Más concretamente, la del Norte, donde son aficionados a jugar con fuego (y con neutrones, lo cual es bastante más jodido). Un tipo de identidad anónima, y que se agazapa bajo el seudónimo de Bandi, ha conseguido sacar a la luz estos cuentos que hoy les presentamos con el título genérico de La acusación, y que han sido traducidos por Héctor Bofill y Hye Young Hu para Libros del Asteroide. Léanselos con atención. Merecen la pena... 

El festín de babette era cosa de piratas...
Eli Brown es un narrador extraño, raro y curioso, que se dedica, aparte de escribir, a explotar una granja experimental en la frondosa y estimulante zona de Alameda, en California. Acaba de sacar a la luz su segunda novela, que aquí ha traducido, para  solaz de propios y extraños, la editorial Salamndra. Se llama Entre pólvora y canela. La primera, llamada The Great Days, recibió en su día el Fabri Literary Prize. Y la cosa es la mar de entretenida y sugerente. Verán. ¿Qué me dirían de un cocinero maravilloso que, en vez de ofrecer sus preciados bienes a un público que frecuentase, pongamos, el Freddy Girardet de Lausana o el Paul Bocuse de Lyon o el Bulli de Ferrán Adriá en la costa catalana, sirviese a una pandilla inmunda de navegantes piratas a las órdenes de Hanna Mabbott allá por 1820, en plene ebullición, por ejemplo, de la obra de Ludwiv Van Beethoven? El personaje de Owen Wedgwood, el legendario cocinero, es impagable. Y la cosa resulta una especie de El festín de Babette de Karen Blixen puesta al día y con una escenografía realmente revolucionaria. Háganme caso si les digo que esta novela es no sólo el colmo de la lucidez, sino de la maestría de un nuevo autor de culto... 

La salsa no sólo es cosa de cocineros
Turner nos ha acostumbrado desde siempre a leer magníficos volúmenes sobre música. Sobre todo tipo de músicas. Si bie su fuerte es la Clásica, cómo no, nos han ofrecido, andando el tiempo, una maravillosa selección de temas que abarcaban lo que podríamos definir como... un poco de todo. En su sección Turner Noema, nos ofrecen ahora mismo un volumen interesantísimo. Se llama El libro de la salsa, y lleva un subtítulo que nos cuenta que es una Crónica de la música del Caribe urbano. Ni se imaginan lo mucho que pueden ustedes llegar a gosá... Hablamos de gigantes. Hablamos, por ejemplo, de Eddie Palmieri, El rebelde de la salsa, o de Cheo Feliciano, o de Willie Colón, o de Tito Rodríguez, o de esa persona maravillosa que, aparte de músico, ha sido político (alcalde de su pueblo, ni más ni menos), llamado Rubén Blades, o del hombre que suplicaba que lloviera café, Juan Luis Guerra, o de Gilberto Santa Rosa, o de... En fín: una historia preciosa, inmensamente bien escrita por César Miguel Rondón, y que tiene un único inconveniente: que es imposible leérnosla estando quietos... Antes la muerte que parar de bailar un son, mijito...