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Podrían analizar en Madrid huesos del esqueleto laríngeo

12.01.2018 
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La autopsia preliminar que se encuentra en poder de las partes no asegura tajantemente que la causa de la muerte haya sido por estrangulamiento, sino, como publicaba ayer EL CORREO GALLEGO, apuntan a un posible estrangulamiento. En el informe consensuado por los forenses del Imelga de Santiago y el antropólogo Fernando Serrulla, se cita que existen, y el entrecomillado es textual, "signos compatibles con estrangulación".

De los análisis practicados no se puede aclarar nada más, por lo que, según los expertos consultados, "parece que no está asegurada al cien por cien la causa de su muerte". "Fehacientemente da la impresión de que los forenses no tienen ese dato, por lo que, para determinarla con seguridad, habrá que realizar otros estudios, si ello es posible, dado el estado de los restos", añaden. En este sentido, partes del cuello disponibles y, más concretamente, del esqueleto laríngeo, pudieron ser enviadas al Instituto Toxicológico de Madrid, al departamento en el que se estudian las asfixias mecánicas. Allí se podría llegar a saber si la estrangulación o asfixia fue la causa y si, llegado el caso, el crimen lo cometió José Enrique Abuín Gey con sus propias manos o con una brida como la que apareció en el pozo donde se encontró el cadáver.

EL CORREO pudo saber que los forenses no pudieron ser más concretos sobre la causa de la muerte debido a unas circunstancias muy especiales en las que se encontraban los restos de la joven madrileña, referidas precisamente a la zona donde se pudo producir el posible estrangulamiento. Expertos consultados por este periódico opinan, a la vista de los datos conocidos del informe preliminar de la autopsia realizada, que los estudios entomológicos (análisis científico de insectos) para determinar la fecha de la muerte, probablemente van a resultar negativos, no concluyentes. Indican, por otra parte, que no parece haber referencia a lesiones genitales ni restos de semen o saliva, por lo que no se va a poder probar la supuesta agresión sexual.